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Algunos Mitos de la Cocina Peruana I


La mejor comida del mundo
Fotocredit: Portal de Turismo 

1.       La comida peruana es la mejor del mundo

Esta afirmación se cae por sus propias patas cortas: la mayor parte de peruanos no ha salido del país y no conoce otras culinarias. Entonces, cómo pueden aseverar que la cocina nacional sea mejor que la francesa, la italiana, la thai, la hindú, la mejicana o que cualquiera de las ocho cocinas regionales de China? Sin embargo es un estribillo que se repite a punta de machaque, en cuanto medio que salga al enrarecido aire de la cultura de masas de este país. Seguro, sale por ahi que Peru gano el premio como mejor destino gastronomico o que su cocina es la mejor. Pero si se hace una revision general, por cada cita en que se afirme que la peruana es la mejor, hay 20 en las que ni siquiera se le menciona. Repetir algo no lo hace cierto. Ademas, como todos sabemos, las comparaciones son odiosas y no hay manera de realmente poner un ranking de qué cocina es mejor. Dicen por ahi que el finado Anthony Bourdain opinaba, luego de visitar Ecuador, que la comida de alla era mejor que la peruana. ¡Es cierto por que lo diga un divo de la comida? Ya pues. Como bien dicen, en gustos no hay autores y conozco muchos extranjeros que no aprecian ni el cebiche ni el caucau ni el cuy chactao. Otros matarian por una chanfainita. No amigos, no es la mejor ni la peor. Es peruana y unica. Y ya.

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Algunos Mitos de la Cocina Peruana


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Fotocredit: Blog de la PUCP http://blog.pucp.edu.pe

Hace algunos años el celebrado crítico literario y poco reconocido escritor, Ivan Thays, se bronqueò con medio Perù por atreverse  -oh insolencia oh vejamen- a criticar la calidad de la comida peruana. Ha pasado el tiempo, se calmaron las aguas y la tormenta virtual desatada por innumerables patriotas que defendieron nuestro orgullo nacional a punta de inflamada retórica y condimentado insulto, ha sido olvidada.

El comentario central de Thays, recogido por La Republica, decía que “la comida peruana es indigesta y poco saludable, un verdadero petardo de carbohidratos al cubo” lo que despertó comentarios muy sabrosos, en su mayoría condenatorios, de las palabras del chupatintas, quien, a mi parecer, hizo su nota de blog buscando una notoriedad que le es esquiva como autor. No he leído sus libros pero sabiendo que recomienda a sus alumnos de literatura que vean seinfeld y otras sitcoms, prefiero abstenerme. Aquí uno de los indignados comentarios publicados en la web de LR:

12 de febrero de 2012 | 22 hrs

indignada escribe:

Que tristesa es reconocer que el peores enemigo del peru. Son los propios peruanos. Ver a este Don nadie cobarde haciendo esas alegaciones bajas. No se compara a la indignacion de ver que a cada alienado que piensa que criticar a este Senor es concepto de inferioridad. Mas bien atacar a tu paid es tener el complejo de inferioridad. Ahi que estar orgullosos details nuestros recursos; comida y cultural.

 No me desvio mas y vuelvo al tema gastronómico (que palabrota para lo que es comida), que hizo volar la olla a presión de los complejos peruanos, un agregado de populachos de diferente estirpe, cuyo sector más “emblematico” –al menos el mas representado en la racista publicidad local- se ha embarcado en una lucha cósmica para sentir que tienen una verdadera identidad nacional y cultural. Hoy en día  esa lucha a muerte por la identidad cultural tiene como estandarte la tan mentada (en Perú) comida peruana.

Olvidemos pues, a Thays  (no será muy difícil puesto que si uno lee los comentarios la mayor parte de opinadores parece no saber quién es) y vamos a los mitos que ese sector económico y social ha creado para que en el imaginario de los grandes populachos históricamente marginados del Perú, la comida sea motivo de orgullo nacional y de aglutinamiento cultural.

Revisaremos, en proximos posts, algunos de estos mitos. Y que quede claro que ser critico de una actitud no significa reconocer que se puede comer muy bien en el pais de Bolognesi, Tupac Amaru, Laura Bozzo y Vladimiro Montesinos.

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Maridaje con Huachinango a la Veracruzana, Pescado Tipo Sudado de México


Aunque la comida peruana es buenísima y variada, mal hacen los paridores de opinión en andar mentándole al populacho ideas como que la comida peruana es la mejor del mundo, que el mundo come cocina peruana, que en todas partes la comida peruana está de moda, etc. Y la razón principal para que esto  sea así es que las aseveraciones arriba son FALSAS.  No es la mejor del mundo y la verdad que no se conoce mas que en algunos lugares. Cierto es que más gente está conociendo nuestra gastronomía, particularmente en latinoamérica, pero de allí a que ya sea un fenómeno mundial hay un trecho como de aquí a la estrella mas cercana, o sea, Alpha Centauri. O sea, ni el Enterprise con el Capitan Douglas Kirk llega allí en menos de 25 años, el tiempo que debe transcurrir mas o michi para que la comida peruana despegue y tenga un reconocimiento a nivel mundial como ya lo tiene la comida Italiana (aunque seamos directos, nunca llegará a igualarla en popularidad) o la comida china, Thai y para el caso, la comida Mexicana.

México es un país muy grande y tiene también una riquísima tradición culinaria, aunque lo mas conocido a nivel mundial sean los Nachos, que en realidad no serían verdaderamente de México sino producto de la comida TexMex, o sea, la comida mexicana interpretada por los Estado Unidenses de origen mexicano o no. Como este, los platos ancla de la cocina mexicana, los conocidos a nivel internacional son las quesadillas, tacos y enchiladas, todos con alguna combinación de tortillas de maíz y queso además de vegetales. Fáciles de hacer y fáciles de gustar y perfectos como snacks, son favoritos de bares y cantinas por su fácil preparación. Los Nachos son uno de los piqueos mas populares en el país de las balaceras escolares, las guerras bajo pretextos falsos y del lifestyle que es sueño para el americano y pesadilla para el resto del mundo y para el medioambiente. En fin, no empecemos con temas políticos y al grano. En este caso, al plato.

El huachinango es un pez escamoso que disfruta de las aguas del Golfo de México bajo la intrigante chapa científica de Lutjanus campechanus. Campechano??? Exijo una explicación!  Por aquí en Perú a los peces con esta forma y color les llamamos pargo, aunque  son especies distintas. Por su carne blanca, firme y sabrosa, es la especie utilizada para la receta a la veracruzana, una verdadera delicia de la culinaria cuate, algo como un pescado sudado versión charro, aunque distinta en su concepción porque se empieza encevichando y se termina horneando. En Perú un pescado que se adecúa para esta receta es la cojinoba, aunque cada día es mas escasa y mas cara.
Existe el pargo Lutjanus peru, que me parece, he visto en algún supermercado. Habría que probar con este pescadito.

Lo que me gusta de esta receta (click aquí para ver la receta) es que el primer paso es encevichar el pescado, o sea marinarlo en jugo de limón, ajo y especias, lo que penetra la carne dándole un toque de sabor. Mientras se marina, se hace un rehogado con los ingredientes de un sudado, pero con harto aceite de oliva (a mi me lo hicieron con mucha mantequilla), cebollas rojas en aros, ajo, tomate entero mas salsa de tomate, orégano  laurel y jalapeños (reemplazado por ají amarillo) y aceitunas en rodajas, que brindan una acidez y una salazón que al final brillan en el resultado.

Este preparado se baña sobre el pescado en una fuente y se remata en el horno, sirviéndose con arroz blanco o sobre quinua cocida. Es realmente delicioso y como dije arriba, al que yo probé la mantequilla le dio una textura rica y sedosa por lo que le fue muy bien con un Chardonnay australiano sencillo, sin paso por madera (si vió madera fueron virutas de roble) y que se portó muy bien. Uno de esos blends baratones sin madera de Argentina, hechos con Chardonnay y Chenin Blanc no le irían mal, o un tinto ligerón, un Garnacha por ejemplo van bien con este plato. Un buen Sauvignon Blanc sería tal vez el mejor acompañante para este rico plato mexicano. Viva Zapata!!

ps. los mejicanos hablan un idioma parecido al castellano….. Jitomate = tomate. Chiles = ajíes. Gueros = rubios. En este caso con licencia culinaria usamos aji amarillo entero fresco por chile guero y ahí queda esa cuchipanda.

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Maridajes con Cau Cau


El cau cau es un plato más bien engañoso para el maridaje con vino. A primera impresión uno se inclinaría naturalmente por un vino blanco, de una manera más bien instintiva, como siguiendo aquel viejo dicho original del maridaje “vino tinto con carnes rojas, vinos blancos con carnes blancas”, el que es, como guía general, una buena seña, pero no atiende las necesidades específicas de cada plato y de cada vino.

Para un guiso sumamente graso como el cau cau, el criterio fundamental es la acidez, más que el color. La preparación de este plato implica el hervido prolongado del mondongo, el estomago de la vaca, el que tiene vastas reservas de lípidos, grasas sólidas que al hervir pasan al líquido que formará la fase fluida del plato, para ponerlo en cristiano, el juguito. En efecto, ese juguito es un caldo de grasas, además del conglomerado de tejido adiposo que constituyen los cubitos mismos de mondongo. No hay que ser un dietista o un microbiólogo para darse cuenta de esto: al masticar y tragar un bocado de cau cau todas las mucosas bucales quedan recubiertas de una gruesa película de grasa. 

Quien quiera que recuerde aquellos comerciales de detergente lava vajilla de los años ochenta y noventa, traerá a la mente aquella frase que se refería al ingrediente activo de tales productos: el limón. “Corta la grasa en cinco segundos” decía el comercial y, efectivamente, los ácidos tienen la virtud de romper los enlaces que mantienen juntas a las moléculas grasas. Por ello, volviendo al tema del cau cau, un vino con buena acidez es lo que uno pide para acompañar este plato delicioso de la culinaria peruana. Habiendo dicho esto, quede en claro que en Ecuador existe un plato local muy parecido, que ellos llaman tripita o pancita. 

Qué vino debemos entonces, elegir para realzar nuestro guiso? Ahí depende de si se desea vino blanco o tinto. Blanco parecería la primera opción, instintiva, como decía líneas arriba y en este caso un Sauvignon Blanc no caería mal. Yo echaría mano de un Sauvignon Blanc de Marlborough, Nueva Zelandia, con su potente aromaticidad de orégano, pasto recién cortado y toques de menta, que empatarían muy bien con el aroma de menta -yerbabuena- de nuestro rico cau cau, a la vez que cortaría esa grasa como una espada de samurái, pues no olvidemos que para pureza de fruta y acidez precisa, cuando se trata de Sauvignon Blanc, a Nueva Zelandia nadie le gana. Pero dado que encontrar uno de esos exquisitos vinos en Lima es más difícil que clasificarse al mundial Brasil 2014, habrá que dejar de lado los vinos de la tierra de los Kiwis, los guerreros saca lengua y el bungee jumping y buscar algo mas a la mano, uno de Chile, en este caso, uno de la región de Casablanca, que puede ser un buen sustituto, y ya que hablamos de Chile, también, por qué no, un Sauvignon Gris. Y ahora que hablamos de Sauvignon Gris, alguna vez saboreé un buen blanco de Rias Baixas, un Albariño, con mi cau cau y quedé también muy complacido. A los adictos al Chardonnay es difícil venderles otro blanco, pero, en caso que esta sea la elección, ir entonces por un Chardonnay sin madera, porque al menos allí tendremos en boca un vino más fresco con mejor perfil de acidez. De igual manera, elegir Chardonnays de zonas frías en lugar que de aquellos de regiones cálidas, es decir, aquellos mas minerales y de mejor acidez que alguno tipo australiano o sudafricano, de sabor y textura rica y cargada de fruta tropical, no hay duda, pero de acidez lerda. De otra manera, el cau cau, que no perdona, se comerá al Chardonnay más corpulento con zapatos y todo. 

Ahora, si me preguntan cuál es mi maridaje preferido con cau cau, pues me inclino por un tinto, porque no olvidemos, que además de tener sabores fuertes, el cau cau es un plato de gran textura, es un plato de gran footprint palatal. Como dice la regla elemental del maridaje, a platos fuertes, vinos fuertes y este preparado de mondongo, ajo, pimienta, ají, palillo –pariente pobre del azafrán- y yerba buena es, a pesar de su color claro, un peso pesado, nada le va mejor que un panzer vinero, a saber, un Cabernet Sauvignon, un Syrah o un Malbec reserva. Hay lugar también aquí para un Merlot, siempre y cuando este tenga un corpachón, fuerza de fruta y acidez decente, vienen a la mente los del estado de Washington, o algunos de esos blends chilenos tan populares en Lima, que tienen Merlot como base y sus buenos chorros de Cabernet Sauvignon y Carmenere. Finalmente, hay quienes afirman que nada como un pisco puro como bajativo para este huayco de grasa.

Hago nota aquí, a fuerza de caer pesado o redundante, de que si la idea es meterle medio frasco de picante al cau cau, lo mejor es entonces obviar el vino, o si se insiste, entonces ir por un vino de mesa y dejar ese vino que ha comprado para una cena especial para luego, para asentar la comida luego de que las papilas gustativas se hayan calmado.

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Que vinos para que comidas?


Con que vino acompaño esta comida? Aunque hasta hace una  década muy poca gente se planteaba este tema al enfrentar un ceviche, un seco de res (o de cordero) o una zarza de machas, hoy con el auge de la gastronomía peruana, cada día existen mas amantes del buen comer que no se contentan con “una cervecita” para regar sus potajes y buscan mas bien un buen tinto o blanco.

El maridaje con vinos es de vieja data, especialmente en el viejo mundo, donde lo vinos de ciertas regiones parecen haber sido diseñados expresamente para ensamblarse a la perfección con los platos que en ellas se encuentran. Como en Sevre-et-Maine, en el curso bajo del Loire, “el jardín de la Francia”, los vinos Muscadet sur Lies parecieran haber sido creados para ser el acompañamiento perfecto para las ostras que allí se consumen o los pescados de agua dulce, de carne blanca y magra. O como en Provence, donde los firmes vinos rosé deleitan al lado de una sólida Bouillabaisse, tía abuela -en esteroides- de nuestra criollisíma Parihuela. Perú no es gran productor de vinos pero si de sensacionales platos. Y esos platos claman por un tinto, un blanco, un rosé o un espumante. Con que caso un ceviche clásico? Y un mixto? O uno de conchas negras? Podríamos seguir una larga lista de distintos ceviches, y cada uno merece su vino ideal. Tarea que aunque no fácil puede dar grandes satisfacciones sensoriales.

Por estos lares, el maridaje clasico se ha limitado a “carne con vino tinto, pescado con vino blanco”, mantra que se ha repetido hasta la saciedad y solo ha sido cuestionado recientemente por los amantes de la comida peruana, al buscar los mejores vinos para el plato en curso. Y aunque hoy el vino se alza con un potencial tremendo en el mercado peruano, hay que tener en cuenta que hay miles de platos, sin considerar variaciones de cada uno de ellos.  Por ello comparto estas páginas, con aquellos quienes aman al vino por sobre toda otra bebida cuando se trata de lograr esa perfecta química con la comida que se tiene en frente. Como dicen en nuestro país, vayamos por partes y cucharadas….